Almonte para ti

En pleno corazón del Parque Nacional de Doñana, se encuentra Almonte, un pueblo de 22.000 habitantes con el término municipal más grande de toda Andalucía, con larga historia y tradiciones que comprenden sus tres núcleos de población: Almonte, El Rocío y Matalascañas. Cada uno con unas características propias dentro de un entorno privilegiado, con una biodiversidad única y un clima envidiable. Playas de arena blanca, inmensos bosques de pinos, dunas móviles y fósiles, marismas y cotos, fauna única, agricultura, historia, tradiciones, devoción y fe, señas de identidad que conforman este lugar lleno de encantos por su complejidad, su diversidad y sus fiestas.

Almonte se encuentra en el cruce de caminos de Cádiz, Huelva y Sevilla, entre las campiñas vitícolas del condado onubense y las célebres marismas béticas, lo que le confiere unas excelentes características orográficas y climáticas. Bañado por el Océano Atlántico e influenciado por la cultura Mediterránea, Almonte se presenta como una villa tranquila y alegre que bebe de las tradiciones y cultura Andaluzas y aporta a ésta, gran parte de la esencia y el fervor espiritual más grande de toda Andalucía y España como es la Romería de la Virgen del Rocío.

Los primeros restos de asentamientos tartésicos datan del siglo VIII a. de C. y muestran su dedicación a la producción de plata. De la época romana se han encontrado restos de dos villas romanas y en el Parque Nacional de Doñana restos de una factoría Imperial Romana dedicada a la fabricación de salazón. En la época musulmana ya cobra importancia la cría de caballos en la zona de las marismas. El territorio se encontraba dentro de la Cora Niebla. Reconquistado por el rey Alfonso X el Sabio en 1262, se erigió una pequeña ermita donde se veneraba la imagen de Ntra. Sra. de Las Rocinas, que dio origen, con el tiempo, a la Romería del Rocío. En el año 1335 se crea la villa de Almonte y se concede a Alvar Pérez de Guzmán, Alguacil Mayor de Sevilla, pasando posteriormente al dominio del Duque de Medina Sidonia.

Durante los siguientes siglos, parte del lugar se estableció como cazadero real, quedando el Coto de Doña Ana reservado para las actividades cinegéticas y de la cría de ganado vacuno. En 1653 el pueblo de Almonte nombra a la Virgen del Rocío Patrona de la villa y se comienzan a realizar las “venidas” de su imagen al pueblo para rogarle su intercesión ante las sequías, las epidemias, etc. Las escaramuzas guerrilleras de los almonteños contra las tropas de ocupación francesas dio origen al conocido como Voto del Rocío Chico, que se celebra desde de 1813. El siglo XIX supuso un decaimiento de la zona, superado en la siguiente centuria con un importante desarrollo socioeconómico y cultural.

Desde siempre Almonte ha vivido de la agricultura, de la ganadería, del caballo y de los usos tradicionales de su rico patrimonio natural: la caza, la agricultura, el carbón, la piña... La celosa conservación y transmisión de viejas tradiciones, como la Romería del Rocío o la Saca de las Yeguas, hace que la Villa de Almonte ofrezca hoy valiosos atractivos turísticos para cualquier foráneo. La Semana Santa y las fiestas patronales gozan también de gran popularidad en la zona.

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