La Virgen del Rocío ya aguarda en el presbiterio de su Santuario a que sea 19 de agosto y Almonte vaya a por Ella para trasladarla a su pueblo como cada siete años. Y lo hace luciendo las galas de Pastora que marca la tradición, pero, además, con mucha simbología en su atuendo. Se trata de un nuevo traje donado por hijos almonteños bajo la dirección de José Manuel Vega Morales. La saya está confeccionada a partir de un antiguo manto, datado del siglo XVIII, cuyo brocado de seda se ha enriquecido con piedras naturales semipreciosas, canutillos y lentejuelas de oro. La característica más singular de la nueva esclavina, diseñada por José María Carrasco Sala es la utilización del tono rosa empolvado, color litúrgico con el que la Iglesia anuncia el Nacimiento de Cristo y su Resurrección.

El tejido del manto ha sido realizado exprofeso para la Virgen del Rocío, cuya seda ha sido tintada en uno de los tonos de la saya por un maestro tintorero en Milán. El sombrero y la lazada están inspirados en los que llevó en la Venida de 1919. Será la primera vez que lleve flores de talco acompañando a las flores secas.

El Pastorcito va vestido de Rey, como hace cien años, rememorando estampas de antaño. El traje es también de seda brocada de mediados del siglo XVIII. Estrenando también un conjunto de piezas de joyería: resplandor, cetro, orbe y zapatitos, diseñados y realizados por José María Carrasco Sala.

La Virgen, con galas de Pastora cargadas de simbología

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