En el Museo de la Villa

Los traslados de la Virgen a Almonte

El Museo de Usos y Costumbres de la Villa de Almonte -una antigua almazara construida a mediados del siglo XVI y ubicada en pleno centro de la localidad- se ha convertido en el túnel del tiempo de todas las Venidas de la Virgen del Rocío. El edificio, recuperado por el consistorio almonteño después de varios años con sus puertas cerradas, muestra y refuerza sus contenidos tradicionales fundiéndolos con una exposición permanente sobre los traslados de la Blanca Paloma a su pueblo. El Museo conserva tal cual fue siempre su fisonomía, incluso, con la maquinaria original que se utilizaba en la producción de aceite, pero también complementa su oferta con distintos elementos gráficos y audiovisuales que reflejan la presencia de las actividades económicas que históricamente han sustentado la vida de Almonte, como la agricultura, y su convivencia con Doñana como reserva de la Biosfera. En este sentido, el visitante al Museo de la Villa tiene la oportunidad de adentrarse en el espacio natural a través de una sala que condensa todo lo que Doñana es: las actividades tradicionales que le dan sentido como el carboneo, la apicultura, la recogida de la piña y la relación con el mar, así como sus especies más singulares y características, como la vaca mostrenca y el caballo marismeño.

Pero, además, el Museo de la Villa propone un amplio recorrido por las propias Venidas de la Blanca Paloma. Desde su historia y cronología hasta la cultura en que se ha convertido la forma en que Almonte adorna sus calles para dar la bienvenida a su Patrona, con un espacio incluido en memoria de los padres de esa forma de vestirse del pueblo para su Madre, como son Juan Muñoz El Zagalejo, Juan Antonio Acosta y Matías Aceitón, con quienes nacen también las catedrales efímeras de inspiración gótica que se instalan ante la Parroquia de la Asunción y que se convierten en uno de los grandes atractivos estéticos de cada Venida de la Virgen del Rocío. El Museo enseña varias de las maquetas de estas catedrales desde 1970, lo que permite observar la evolución de su estilo.

Adherido al empeño de la gente de Almonte por exornar sus calles está esa otra cultura en que se ha convertido la elaboración de las flores de papel de seda blanco con que se cubren los arcos, los templetes, las calles y la propia catedral efímera de cada traslado de la Virgen. Una labor que lideran las mujeres almonteñas y a la que se suman familias enteras como uno de los acontecimientos que llenan más de vida durante meses las vísperas a la llegada de la Virgen del Rocío. En definitiva, la Venida de Patrona de Almonte planteada como la cultura de vida que es para su pueblo en un detallado recorrido por su historia y por su esencia.

 

DIRECCIÓN:  Calle Sebastián Conde, 8 - Almonte

 

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